El Camino de Santiago, la vía cultural más importante de la Edad Media en Europa hunde sus raíces en la historia de la Península Ibérica. La tradición afirma que el cuerpo del Apóstol Santiago el Mayor fue traído por sus discípulos a la Península Ibérica y depositado en un Sepulcro en el Finisterre. Verdad o mito lo cierto es que a raíz de su descubrimiento el año 813 por un ermitaño llamado Pelayo que creyó ver una estrella posarse sobre el lugar donde se encontraba el sepulcro, el cual se llamó desde entonces Campo de Estrellas o Compostela, se expande por todo el continente esta creencia y comienzan a llegar peregrinos de los más recónditos países para postrarse ante los restos del santo. Por otra parte también servirá a los soberanos cristianos como apoyo en su lucha contra los musulmanes que ya dominan la Península a la vez que se produce un intercambio cultural al traer estos peregrinos las novedades en las artes y las ciencias de toda Europa.

También desde Al-Andalus partieron peregrinos pertenecientes a las comunidades mozárabes que aquí habitaban, Toledo, Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada,… son puntos de origen de diversas rutas seguidas desde el siglo VIII. El camino granadino parte de la capital y recorre seiscientos kilómetros atravesando el poniente granadino, las tierras de Alcalá la Real, Alcuadete, Baena, Córdoba, hasta Mérida donde se une a la Vía de la Plata. El punto de partida es el Real Monasterio de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago, congregación ligada a la Orden Militar homónima. Construido sobre los terrenos en un principio destinados a la Catedral Metropolitana, su fundación data de 1501. Aquí un azulejo alienta al peregrino en el inicio de su viaje, otros pequeños azulejos y flechas pintadas en la pared nos marcan el camino en un recorrido por el Realejo y el Centro, estos fueron colocados por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago.

Abandonando el compás del monasterio tomaremos por la calle Comendadoras de Santiago siguiendo las flechas que nos llevaran hasta el Cobertizo de Santo Domingo sobre el que se levanta una de las joyas del barroco granadino, el camarín de la Virgen del Rosario, aquella que acompañara a Don Juan de Austria en la Batalla de Lepanto. Seguiremos por la Plaza de Santo Domingo y Jesús y María dejando a nuestras espaldas a Fray Luis de Granada para llegar a la calle San Matías. En la esquina de esta con Escudo del Carmen se levanta el Antiguo Hospital de Peregrinos, fundado en 1501 por Juan Muñoz de Salazar, contador mayor de los Reyes Católicos y alférez de Santa Fe, bajo el titulo de la Madre de Dios. Esta antigua casa solariega de los Salazar ha sido íntegramente restaurada y acoge hoy la Fundación de la Prensa. Bajamos hasta la calle Lepanto y rodeamos el Ayuntamiento granadino para llegar por Mariana Pineda al Corral del Carbón, el antiguo “jans” árabe es una de las mejor conservadas hospederías para caravanas de las muchas que existían en la Edad Media.

Siguiendo por Puente del Carbón cruzaremos Reyes Católicos y el Zacatín y entraremos en la Alcaicería donde sus estrechas calles y típicas tiendas nos transportan siglos atrás al antiguo mercado de la seda granadino. Llegamos así ante la fachada principal de la Catedral obra del “Miguel Ángel” español, Alonso Cano, que parece asomarse a una ventana de su estudio en la Torre para despedir al viajero. Desde el pie de esta seguiremos por Cárcel Baja y San Jerónimo, en la esquina con el hospital de San Juan de Dios, en una de las pocas capillas públicas que quedan podremos observar al Señor de la Puerta Real, imagen cargada de historia y avatares en el tiempo. Pasaremos después ante la basílica del santo de los pobres hasta llegar a la Avenida de la Constitución y la de Andalucía donde una flecha amarilla, color característico del camino, nos indica la dirección de Pinos Puente, primera parada de la ruta jacobea que mas de mil kilómetro después acaba en la plaza del Obradoiro.