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Como se transmite boca a boca y lo aseguran folletos y webs, los guías y periodistas lo repiten y el turista regresa a casa con una idea errónea del botafumeiro: comenzó a utilizarse para mitigar el mal olor de los peregrinos que dormían en el triforio de la Catedral de Santiago, que durante siglos no cerraba nunca sus puertas. Pero este sábado lo desmintió —con gran naturalidad— el profesor y doctor en Medicina José Carro, durante una de las charlas del curso celebrado en Compostela para tratar de mejorar la labor de acogida en el Camino.

«El gran incensario no funcionaba en base a la cantidad de gente que acudía, sino que formaba parte de la liturgia y se usaba hubiera o no gente», explicó en una aplaudida intervención para ampliar la formación de quienes a diario —bien como voluntarios o como modo de ganarse la vida— reciben a caminantes a lo largo de la ruta. «El tufillo era general», bromeó Carro sobre las deficientes condiciones de higiene en centurias pasadas que afectaban al visitante. Para disimularlo, matizó que lo que sí había en el santuario eran «braserillos para quemar incienso con algunos aromas».

La basílica jacobea comenzó a clausurase al caer el sol en 1549 porque no todos los feligreses guardaban durante la madrugada el respeto que un lugar sagrado así requería, comentó en una amena conferencia sobre el papel de la Catedral en esta acogida.

Antes y después de él fueron varios los especialistas que aportaron su conocimiento en este encuentro que abrió el arzobispo,Julián Barrio, quien parafraseó a santa Teresa para animar al centenar de asistentes a recuperar «las frescas mañanas». También participó el deán de la Catedral, Segundo Pérez, que reflexionó exhaustivamente sobre el Camino como itinerario antropológico en el que «la preocupación por la hospitalidad ha existido desde muy temprano».

Moldeado por la Historia

Domingo González Lopo, profesor de Historia Moderna de la USC, realizó por su parte un ágil repaso por los flujos históricos de la peregrinación que, frente a la visión extendida, él sostiene que no se producen de modo lineal, sino muy influenciados por procesos como la Reforma Protestante, diversas guerras y las desamortizaciones o la Revolución Francesa. No obstante, apuntó a la escasez de estudios de la Edad Moderna frente a la «superabundancia» del Medievo. Entre otras curiosidades, expuso que a mediados del siglo XVII más de la mitad de los peregrinos que alcanzaban la meta eran franceses. «Este fenómeno no desaparece nunca, vive crisis», concluyó antes de apuntar el auge actual desde la década de los noventa.

Clausuró la jornada la directora de Turismo de Galicia, Nava Castro, quien indicó que este curso se ha impulsado tras haberlo solicitado varias asociaciones de amigos del Camino de todo el mundo. Esta iniciativa de formación —abierta a cualquier interesado— se ha dirigido especialmente a voluntarios de albergues públicos que, aclaró Castro, «no realizan funciones de mantenimiento en las instalaciones, sino especialmente de acogida, compartir su experiencia o participar en sus inquietudes».

Fuente: ABC

jesuspalacios
kkezman@hotmail.com

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