Córdoba – Cerro Muriano (18,04 kms)

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Partiendo de la Parroquia del Apóstol Santiago, y siguiendo hasta el término del casco urbano la señalización jacobea de azulejos con vieira y flecha amarilla, nos encaminaremos hacia los barrios de la Magdalena, San Lorenzo y los Trinitarios (antigua “Puerta de Plasencia”). Siguiendo unos metros junto a la línea de muralla musulmana de los siglos XI-XII (Ronda del Marrubial), giraremos a la derecha por la calle Sagunto, tomando después la calle Cinco Caballeros (junto a la Clínica “Los Ángeles de la Noche”), cruzando la avenida de Carlos III y siguiendo por la avenida Blas Infante (barrio de Fátima), por delante de las instalaciones deportivas y por bajo de la línea férrea del A.V.E., hasta el muy restaurado puente romano sobre el arroyo de Pedroches, sobre el que pasamos, dejando a nuestra izquierda una construcción ruinosa, el Molino de los Ciegos, y continuando por un sendero a nuestra derecha hasta dar con el asfalto y pasar por bajo de la variante de la carretera nacional 432 (último azulejo indicativo), con la línea férrea de Alta Velocidad a nuestra derecha.

 

Al poco, y en una curva a la derecha, dejaremos esta estrecha pista asfaltada para continuar por un sendero a la izquierda, junto a un poste de tendido eléctrico, hacia un solar vallado de ladrillo, cruzando antes el Canal del Guadalmellato. Bordearemos este solar junto a una de sus paredes, dejándolo a nuestra derecha, y subiremos una pequeña loma en línea recta. Al final de ésta y cuando el terreno se hace más llano, a nuestras espaldas podremos observar la ciudad de Córdoba y al fondo la Campiña, por donde ha transcurrido la etapa del día anterior. A nuestro frente tendremos la Sierra, que traspasaremos más adelante en la etapa de hoy. Siguiendo cualquiera de los senderillos que se abren ante nosotros, daremos a una pista terriza, que tomaremos a nuestra izquierda, cruzando la cinta transportadora de piedra de la cantera cercana y teniendo la N-432 a la izquierda. Girando a la derecha caminaremos entre pinos y eucaliptos. Desde aquí hasta Cerro Muriano seguimos íntegramente la Cañada Real Soriana, heredera de la vía romana Corduba-Emerita, y señalizada hoy, además del Camino Mozárabe, como sendero GR-40.

 

Esta pista que traemos da a la pequeña carretera que se dirige al Santuario de Nuestra Señora de Linares, caminando entre varias urbanizaciones. Cuando terminan éstas, aparece un paisaje de matorral mediterráneo y encinar. El ascenso es suave y continuo hasta el Santuario de Linares (sellado de la credencial) con su airosa atalaya medieval y un pequeño puente romano de un solo ojo más adelante. A partir de aquí una fuerte pendiente nos lleva hasta la Loma de los Escalones, donde podremos apreciar todavía los restos de la calzada tallada en la roca caliza.

Pasando rápidamente por el gran destrozo provocado por una cantera de cemento sobre la citada calzada, se alcanza el antiguo trazado de la N-432, que sirve hoy de acceso a la población de Cerro Muriano. Caminando unos metros por el arcén derecho, ascendemos por un sendero para cruzar la antigua vía del ferrocarril a la altura de una casilla. Poco antes de descrestar la ultima loma desde la que se visualiza Córdoba, nos encontramos con una placa colocada por la Asociación de Amigos del Camino de Córdoba en memoria del que fuera su Presidente D. Vicente Mora Benavente.

Entre pinos y jarales, y pasando por encima del túnel ferroviario, volvemos a caminar unos metros por el arcén derecho de la carretera, donde vemos una placa indicadora del Camino de Santiago, hasta llegar a una pronunciada curva hacia la derecha de la carretera, donde encontramos otra placa indicadora del Camino. De ésta surge por la izquierda un camino en pendiente por una vaguada, junto a un azulejo de la Virgen. Subiendo por él, también entre encinares y jaras, alcanzamos una loma, donde se encuentran algunas construcciones a la derecha. A nuestras espaldas sale un camino que deja en la Ermita de Nuestra Señora de los Pinares, junto al Cerro Torreárboles, elevación más alta del municipio cordobés. Merece la pena acercarse hasta ella, desde la cual obtendremos unas maravillosas vistas de Córdoba, con su campiña al fondo y la sierra a ambos lados.

 

De vuelta a la citada loma, marcharemos ahora por un amplio camino entre pinos y encinas hacia Cerro Muriano, barriada dependiente de los municipios de Córdoba y Obejo, que se encuentra a menos de 2 kms. desde aquí. La llegada se hace en un suave descenso. No dejaremos esta localidad sin entrar antes en el Bar H (Casa Bruno), frente a la Parroquia de Santa Bárbara (Patrona de los mineros), y estampar el sello del peregrino en la credencial. Si tenemos tiempo, por un camino que surge junto al campo de fútbol podemos hacer una visita a las abandonadas minas de cobre y al Museo, herederas del origen prerromano y romano de esta población, dominios del cónsul Sexto Mario, y a la Piedra Horadada (la “Piedra Horá”).

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