El origen del Camino de Santiago: el primer peregrino fue un rey asturiano

La primera mención al Camino de Santiago se remonta al siglo IX. En esa época, durante una disputa contra los musulmanes, el rey asturiano Alfonso II ordenó la construcción de un sepulcro en el lugar donde se habían descubierto los restos del Apóstol Santiago. 

El Camino de Santiago, una de las rutas de peregrinación más importantes del mundo, guarda en su origen una fascinante historia. La tradición popular atribuye el inicio de esta ruta al rey asturiano Alfonso II el Casto, quien, según la leyenda, habría sido el primer peregrino en llegar a la tumba del apóstol Santiago.

El descubrimiento de la tumba de Santiago

En el siglo IX, la leyenda narra que un ermitaño llamado Pelagio se topó con una tumba en un bosque cercano a Iria Flavia, la actual Padrón en Galicia. La creencia popular apuntaba a que esta tumba albergaba los restos del Apóstol Santiago.

En el año 825, impulsado por su profunda fe cristiana, el rey decidió realizar una peregrinación hasta el lugar para verificar la autenticidad del hallazgo. Junto a su corte y una comitiva de nobles, emprendió la travesía desde Oviedo. Tras la corroboración, Alfonso II no solo ordenó la construcción de un santuario en honor al Apóstol, sino que este lugar se convirtió en el germen de lo que hoy conocemos como la Catedral de Santiago de Compostela, un punto de referencia crucial para la cristiandad y un destino de peregrinación reconocido a nivel mundial. Así nació el primer trazado jacobeo oficial, conocido como Camino Primitivo

La peregrinación del rey Alfonso II también contribuyó a la difusión del cristianismo en la Península Ibérica y al desarrollo cultural y económico de la región.

Fuente: 20 Minutos