La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Sevilla celebra conjuntamente con la Hermandad de la Redención, en la Iglesia de Santiago (Pza Jesús de la Redención), Misa Solemne, por el rito hispano-mozárabe, con ocasión de esta festividad litúrgica, el 30 de diciembre a las 20:00 h.

A su finalización tendrá lugar, en la sede del Lar Gallego (Calle Gonzalo Bilbao, 20), la celebración de esta festividad jacobea. Aquellos que estén interesados en participar pueden retirar su invitación en nuestra sede social hasta el día 15 de Diciembre, al precio de 15€/persona.

Cada pueblo tiene su propia idiosincrasia, sus propias manifestaciones artísticas y culturales, su lenguaje, su manera de orar, su liturgia. Desde sus comienzos en la Iglesia, los diferentes pueblos, coincidentes en una misma fe, un mismo altar y un mismo núcleo de celebración litúrgica -Liturgia de la Palabra, Liturgia del Sacrificio y Comunión- tuvieron diversos modos y maneras de estar alrededor de la Mesa y hacer a Dios la ofrenda eucarística.

El antiguo Rito Hispánico formó parte del grupo de liturgias de lengua latina que entre los siglos V-VII se constituyeron en Occidente. En su formación intervinieron tres grandes sedes metropolitanas: Sevilla, Tarragona y Toledo. Nuestros santos obispos Leandro e Isidoro y el IV Concilio de Toledo fueron las piezas claves en el embellecimiento y unificación del culto de la Iglesia hispánica.

La liturgia hispano-mozárabe fue la de los grandes obispos y doctores de la Iglesia visigótica, enfervorizó a los mozárabes para mantener su fe y morir por ella, bajo la dominación de los sultanes de Córdoba, e infundió perseverancia y heroísmo a los cristianos del norte, en los primeros siglos de la Reconquista.

A finales del siglo XI, en aras de la unidad, la Iglesia española renunció a su liturgia, haciendo obligatorio el rito romano y quedando el rito hispano-mozárabe reducido -por concesión de Alfonso VI tras la reconquista de la ciudad- a las ocho parroquias existentes en Toledo. Posteriormente, para evitar que este rito se extinguiese, el Cardenal Cisneros fundó en la catedral toledana la capilla mozárabe.

El Concilio Vaticano II, reconociendo igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos, quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios. A instancias de nuestro Cardenal Bueno Monreal, de feliz memoria, la Santa Sede en 1966 concedió a nuestra archidiócesis la facultad de utilizar de nuevo ese rito.

Es deseo del Cabildo Catedral, en determinadas festividades, recuperar ese rito del que Juan Pablo II, refiriéndose a la comunidad mozárabe de Toledo, dijo que era “heredera de los heroicos cristianos de hace siglos […] cuyos feligreses mantienen vivo el patrimonio espiritual de su venerable liturgia, de gran riqueza teológica y pastoral”.

DESCRIPCIÓN

La liturgia hispano-mozárabe está estructurada en torno a nueve oraciones propias: oración después del Gloria, oración entre los dípticos, oración después de los dípticos, oración por la paz, acción de gracias, oración del Santo, invocación, introducción al Padre nuestro y bendición.

Sus diferencias más destacadas -respecto al rito romano- además de lo reseñado y una mayor participación de los fieles, se encuentra en el rito de la paz, que se sitúa después del ofertorio, y en el Credo y la Bendición, situados inmediatamente antes de la Comunión.

El día 30 de Diciembre se celebraba la festividad del Apóstol Santiago según el antiguo santoral mozárabe. En la actualidad la Iglesia Romana conmemora la “Traslatio” de los restos del Apóstol Santiago desde Judea a España. Cuenta la tradición que dos de los discípulos de Santiago, Atanasio y Teodoro, recogieron su cuerpo y su cabeza, y los trasladaron en una nave desde Jerusalén hasta Galicia. Tras siete días de navegación llegarían a las costas gallegas de Iria Flavia, cerca de la actual villa de Padrón.

En el relato del enterramiento de los restos de Santiago, teñido por la leyenda, aparece Lupa, una dama pagana, rica e influyente, que vivía en aquella época en el castro Lupario o castro de Francos, a poca distancia de Santiago.

Los discípulos, que carecían de un terreno en el que enterrar a su maestro, pedirían permiso a esta noble matrona para enterrarlos en su feudo, pero ella les remite al legado romano Filotro, que residía en Dugium, en las cercanías de Fisterra. Lejos de atender sus peticiones, el gobernador romano ordena su encarcelamiento.

Según la tradición, los discípulos fueron liberados milagrosamente por un ángel, emprendiendo inmediatamente su fuga perseguidos por los soldados romanos. Cuando llegaron al puente de Ons o Puente Pías, sobre el río Tambre, y una vez que los discípulos lo atravesaron, éste se hundió providencialmente y los huidos consiguieron escapar.

La llamada reina Lupa, simulando un cambio de actitud, les llevó al Monte Iliciano, hoy conocido como Pico Sacro, y les ofreció bueyes salvajes que vivían allí en libertad y un carro para transportar los restos del Apóstol desde Padrón hasta Santiago. Los discípulos se acercaron a los animales que, ante el asombro de Lupa, se dejaron poner el yugo mansamente. Al presenciar la escena, ésta decide abandonar sus creencias y convertirse al cristianismo.

Nos cuenta la historia que los bueyes comenzaron su camino, sin ningún tipo de guía, y se detuvieron, instintivamente, movidos por la sed, en un lugar donde escarbaron y brotó agua. Se trata de la actual fuente del Franco, junto al Colegio Fonseca, lugar en el que posteriormente se levantaría, como recuerdo, la pequeña capilla del Apóstol, en la calle compostelana del Franco. Los astados continuaron su camino hasta llegar a un terreno, propiedad de Lupa, que lo donó para la construcción del monumento funerario, donde siglos más tarde se levantaría la catedral, centro espiritual que preside la ciudad de Santiago.

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