Una semana más continuamos con los escudos heráldicos de los pueblos andaluces que tienen la cruz de Santiago y si la semana pasada conocíamos a La Puerta de Segura, de nuevo vamos a conocer otro municipio de la provincia de Jaén, que tiene en escudo la cruz de Santiago, concretamente Torres de Albanchez.

El origen de la actual población de Torres de Albanchez está el castillo de La Yedra, uno de los numerosos castillos que en época islámica poblaban en la Sierra de Segura, el de la Yedra. En torno a él se aglutinaba en época de peligro la población de las muchas aldeas dispersas por su término. Las tierras que hoy ocupan Torres de Albanchez pertenecieron al Iqlim de Saqura, dependiente en un primer momento de la Cora de Yayyan (Jaén), y que desde el siglo XI fue un señoría independiente, aunque muy vinculado a la cora de Tudmir (Murcia). En 1235 fue conquistada por los caballeros de Santiago al mando del maestre Pelay Pérez Correa y pasó a engrosar el extenso señorío de la Orden con sede en Segura de la Sierra. La donación a la Orden por parte de Fernando III está fechada en el mismo año en Malagón, el 1 de mayo. Tras la conquista la población se trasladó desde el castill de la Yedra hasta su actual emplazamiento, en el que los cristianos construyeron en el siglo XIV un recinto amurallado. El recinto estaba formado por la torre del Homenaje, que aún se mantiene en pie en centro de la población, rodeada de un cinturón de murallas con cuatro cubos macizos.

Torres de Albanchez experimentó un rápido aumento de población como testimonia la fundación en la localidad de un hospital. El siglo XVI fue una época de expansión económica y social para la localidad, a mediados de la centuria Felipe II le concedió el título de villa independiente de Segura, si bien, mantuvo su ligazón con la Encomienda hasta el siglo XIX. El nombre lo recibe de la torre que se levanta en el centro de la población. Albanchez hace relación a uno de sus primeros señores. En los años ochenta hubo un intento curioso de cambiar el nombre del pueblo, mediante un plesbicito popular,hecho éste que no no cuajó. El nombre que se quería poner era “Tochez” o “Torralba” aduciendo el entonces alcalde que el nombre actual era excesivamente largo. La presión social lo impidió felizmente.

Bibliografía: “Pueblos con nombre propio” de Juan Rubio Fernández

jesuspalacios
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