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De los peregrinos por devoción y redención, a los que huyen del mundanal ruido. Desde que a comienzos del siglo IX corriera la noticia del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago en la ciudad compostelana, siete rutas históricas venidas de todos los puntos cardinales configuran el camino santo. El hallazgo del sepulcro, lejos de ir perdiéndose en el olvido con el paso de los siglos, ha ganado fuerza gracias las leyendas populares y también a una nueva forma de entender el turismo.

Ahora llegar a la meta se ha convertido en un reto y una satisfacción personal que para muchos nada tiene que ver con el deseo que antiguamente movía a los penitentes a visitar la tumba del apóstol. Así lo explica Antonella Bundu, una de las peregrinas que hizo parada en el albergue de la capital ourensana: «Estando sola durante un tiempo haces un trabajo sobre ti mismo que normalmente no harías en situaciones de tu vida cotidiana». Para esta italiana, que ya realizó varias veces el camino en solitario, cuando uno empieza a conocer la satisfacción que aporta el ponerse un reto y cumplirlo, siente la necesidad de seguir superándose. Antonella lleva muchos caminos recorridos, pero esta vez se ha fijado el objetivo más largo: la Vía de la Plata. Cuenta que por casualidad coincidió el año pasado con un trabajador de una asociación que cooperaba con la policía francesa y le contó que a uno de los detenidos le habían dado la opción de realizar la ruta de Sevilla a Santiago en agosto a cambio del perdón de su condena. Y esa historia fue su inspiración. «Me propuse que este año haría yo la misma ruta, y aquí estoy», relata Antonella.

Como ella, se estima que más de cinco mil personas optaron este verano por cruzar la provincia de Ourense siguiendo ese camino de peregrinación. Solo en los meses de junio y julio los nueve albergues de la provincia incluidos en la red pública sumaron 4.585 pernoctaciones. A ellos hay que añadir agosto, el mes de mayor afluencia y que por ejemplo el año pasado solo en el de la ciudad registró 722 huéspedes.

El albergue de la capital, con 1.136 en los dos primeros meses del verano, lidera la cifra de visitantes y refleja que el número de peregrinos que pasa por esta ruta sigue manteniendo un crecimiento constante desde hace más de una década. El año pasado fueron 1.055 los que utilizaron la instalación de la ciudad de As Burgas. Por supuesto de la comparativa hay que separar los años santos, en los que se producen picos excepcionales de demanda. En el último Xacobeo, se alcanzaron los 1.403 peregrinos acogidos en ese mismo período de junio y julio en la ciudad.

Cea, Laza, Xunqueira y A Gudiña, siguen, por ese orden, a la capital en la lista de albergues más utilizados por los caminantes que cruzan la provincia siguiendo esa ruta de la Vía de la Plata. Vilar de Barrio y Verín se sitúan en el tramo medio de usuarios mientras que Viladerrei y Sandiás no superan la veintena por mes.

Fuente: La Voz de Galicia

jesuspalacios
kkezman@hotmail.com

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