La Vía de la Plata espera las huellas de 3.000 peregrinos más hasta fin de año

30/08/2014 0 Por jesuspalacios

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Este año se están cumpliendo las expectativas de normalidad en la Ruta de la Plata a su paso por Salamanca. Tanto por la provincia, como por la ciudad. En palabras del padre Blas Rodríguez, responsable del albergue de Fuenterroble de Salvatierra, «en relación a otros años, esta en un crecimiento muy sostenido que no acaba de despegar», puntualiza.

Los peregrinos que han pasado por la provincia, a ojo de buen cubero, rondan los 4.000 según Blas Rodríguez Boyero, párroco de Fuenterroble de Salvatierra. En su albergue se han hospedado unos 3.000 y en el albergue municipal de La Calera, situado en la ciudad de Salamanca han dormido 968 personas.

El padre Blas Rodríguez estima que al final de año se contabilizarán un total de 7.000 peregrinos a su paso por la Vía de la Plata.

Salamanca es un punto de paso obligado para quienes optan por caminar hasta Santiago de Compostela desde el Sur. La mayoría de personas que transitan por la provincia hacia la ciudad donde reposan los restos del apóstol Santiago proceden de Sevilla.

Más de cuatro quintas parte de quienes han hecho el Camino por Salamanca van a pie.
La capital de Andalucía es el punto de inicio elegido por la mayoría de peregrinos de la Ruta de la Plata, si bien esto no quiere decir que todos ellos sean sevillanos. Más bien al contrario, pues según apunta el sacerdote de Fuenterroble, la gran mayoría son extranjeros con procedencias abundantes de Alemania y Francia. Como más novedosa, Rodríguez indica la incorporación de Italianos al peregrinaje hacia Santiago. Entre otros, algunos países destacables son Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Lituania o Hungría.

Más extranjeros

En el caso de los huéspedes de La Calera, los extranjeros superaban las dos terceras partes. Se han hospedado en La Calera 615 personas extranjeras y 353 españolas.

Francia es el país con mayor número de personas que han pernoctado en La Calera, con 160. Le sigue el número de alemanes con 112 y, a continuación, aparece Italia, con 97 personas. Entre los peregrinos procedentes del otro lado del océano Atlántico destacan los procedentes de los Estados Unidos de América, con quince que han pernoctado en el albergue La Calera.

En Salamanca se incorporan caminantes que proceden de otros ramales más pequeños.

Los motivos que llevan a personas de todo el mundo a realizar esta ruta santa pueden ser infinitos y las excusas pocas, porque hay quienes optan por realizarlo incluso en silla de ruedas. Despuntan los tradicionales que lo hacen a pie.

Más de cuatro quintas partes optan por caminar los kilómetros elegidos para realizar su peregrinaje. De las personas que han pernoctado hasta ahora en el albergue La Calera, 790 realizan su camino a pie y 178 lo hacen en bicicleta.

A pie hay más esfuerzo y se tarda más, también se producen más problemas como el de las temidas ampollas en los pies. La ventaja es que es el pretexto más propio para la meditación y el encontrarse con uno mismo.

Este es uno de los motivos que lleva a la mayoría de los peregrinos a realizar la ruta solo aunque siempre se encuentran con otras personas que van hacia el mismo lugar en la propia ruta, pero generalmente en los albergues. Entonces, según apunta Blas Rodríguez, muchos comparten etapas, pero la mayoría prefieren seguir solos, porque quieren que se así. «El que hace el camino de la Plata lo hace por meditar, reflexionar, hacer su camino interior», explica.

El destino es Santiago de Compostela, en la mayoría de las ocasiones, pues también hay excepciones de personas que optan por llegar a otros lugares o que lo hacen a la inversa.

La mayoría de hombres y mujeres que andan hasta Santiago de Compostela van solos
El origen es más diverso, tal y como puntualiza el padre Blas Rodríguez, «la Vía de la Plata es la gran autovía de norte a sur donde se van uniendo los diferentes afluentes».

Algunos de estos regatos que fluyen en el gran río de la Vía de la Plata son los que nacen en Málaga, Córdoba, Huelva y Granada, todos ellos desembocan en Sevilla, Mérida, Zafra o Plasencia.

En Salamanca ciudad también se incorporan otros peregrinos procedentes de rutas secundarias como es el caso de los que vienen de diferentes puntos de Portugal o de Toledo.

Aunque la Vía de la Plata termina oficialmente en la ciudad leonesa de Astorga donde comienza el camino Francés.

La mayoría de peregrinos se desvía en la granja la Moreruela donde inician el camino Sanabrés, denominado también, Mozárabe.

Cuatro quintas partes de los peregrinos que transitan por la Vía de la Plata realizan esta ruta hasta la finca de la Moreruela, donde se desvían por el Camino Sanabrés. Sólo una quinta parte de los caminantes lo realizan hasta su final en Astorga, donde empalman con el Camino de Santiago Francés.

En cuanto a épocas se refiere, la Ruta de la Plata se caracteriza por inviernos y veranos flojos. La dureza y la falta de infraestructura en el Camino a su paso por Extremadura y la dura Castilla y León, hace que caiga el número de caminantes. Sin embargo, a partir de Sanabria el número de peregrinos «despega», a tenor de las palabras de Rodríguez.

Vivencia espiritual

Francisco Javier Juan es el hospitalero del albergue parroquial de Fuenterroble de Salvatierra. A este colaborador del Camino de Santiago, la experiencia le cambió la vida. Le hizo ver la vida de otra manera.

Hasta que se aventuró a probar el reto de acudir hasta Santiago de Compostela andando, su vida era diferente. Tenía un negocio, manifiesta que se sentía cansado, «vivía en una pelea continua». «Llegó un momento que no tenía vida, no era feliz, entré en una depresión», asevera.

A Francisco Javier Juan el Camino de Santiago le hizo ver la vida de otra manera. Se deshizo de todo y desde entonces se dedica a atender albergues de este camino como colaborador.

Esta es una de las historias espirituales que da de sí una de las rutas santas más conocidas del mundo. El Camino de Santiago más que ser una senda seguida por los peregrinos, es un camino que conduce al que se aventura a andarlo.

En palabras de Francisco Javier Juan el camino le ha llevado a encontrar la felicidad «donde Dios le lleva». Según el testimonio del padre Blas Rodríguez Boyero, «es un camino que les va llevando».

La dureza de este caminar formado por etapas más o menos duras dependiendo del terreno a transitar es la que marca el kilometraje a recorrer cada día. Hay peregrinos que andan 30 kilómetros diarios, otros más o menos. Desde Sevilla a Salamanca hay aproximadamente 15 etapas y otras tantas hasta el lugar anhelado, Santiago de Compostela.

Fuente: El Norte de Castilla