No es un hotel de cuatro estrellas, pero las personas que pernoctan a diario en el albergue de peregrinos Molino de Pan Caliente promocionan la ciudad donde quiera que van, en cualquier parada de la Vía de la Plata y dan buena cuenta del lugar donde han estado, han comido y han dormido, haciendo de sus comentarios una forma de promoción eficaz e impagable.
Algunos de los peregrinos que hace pocos días han pasado la noche en el alojamiento emeritense reconocen el buen trato recibido y la comodidad de las instalaciones. Otros se han quejado de la poca capacidad de las mismas y de lo dejado que está el entorno donde se sitúa el edificio.
Es el caso de Águeda Echenique. Procedente de Bilbao y partiendo desde Sevilla para hacer el camino de la Vía de la Plata, indica que el albergue del Molino de Pan Caliente le parece un poco antiguo, sobre todo si lo compara con los de la Junta de Extremadura. Además, dice que en la sala donde se encuentran las literas los visitantes están «un poco amontonados y hacinados», asegurando que «hay muchas camas y poco espacio».
Antonio Muñoz, que vive en Málaga y que también tiene como punto de origen Sevilla para recorrer los senderos de la Vía de la Plata, confirma que es la primera vez que pisa Mérida y su albergue de peregrinos. «Por dentro me parece que está correcto, limpio y bien atendido, pero por fuera, sus alrededores, están un poco dejados. El agua está sucia y estancada y esto en verano debe ser un hervidero de mosquitos. Ofrece un aspecto de limpieza que no termina de cuajar. Y no digo que esté abandonado, pero sí algo dejado y desasistido», apunta este peregrino, que hace un alto en el camino pernoctando una noche en las literas de Pan Caliente.
También se quejan de la situación de la zona los que están todo el día en contacto con los peregrinos, los que les atienden en el albergue, Rosa María Rivero y Valentín Malpartida.
Grandes amantes y conocedores de todos los rincones de la Isla, también se quejan del estado en el que se encuentra el canal, que está contiguo al albergue y el cual, sobre todo en verano, «suele emitir unos olores bastante desagradables». También alertan de que la invasión de camalote ha llegado al canal, en el que se pueden ver patos nadando y buscando de comer entre las cientos de plantas de jacinto de agua que se encuentran.
Aseguran que en los últimos nueve años la Confederación Hidrográfica del Guadiana, que es la entidad que se encarga del mantenimiento y limpieza del cauce del Guadianilla, «no se ha pasado ni una vez por allí para adecentar el lugar. Así que está lleno de botellas, bolsas y hasta un carrito de la compra, que lleva incrustado en la suciedad ya una larga temporada», afirma Rivero. También añade que todavía quedan restos de barro de cuando tuvieron lugar las inundaciones en el Guadiana, en 1997, y «que nadie se ha dignado a limpiar».
Malpartida asegura que la parte baja del edificio es preciosa, una joya arquitectónica, pero que no se puede enseñar a los peregrinos que lo reclaman porque tampoco está acondicionada y está en malas condiciones. «Como tampoco lo está la parte trasera, que tiene un montón de vegetación que sobra y que comparte lugar con decenas de cables y gomas sueltas que algún operario, después de realizar algún trabajo, ha dejado ahí, afeando mucho más el entorno», señala.
Asimismo, confirman lo que dice uno de los peregrinos, que los calores del verano hacen que el Guadianilla desprenda malos olores y sea un buen escondite para decenas de insectos molestos y ratas.
Rivero afirma que hacen lo que pueden y limpian todo lo que está a su alcance para que el lugar dé la mejor imagen posible a los visitantes, pero saben que su trabajo no es suficiente.
Abierto todo el año
El albergue Molino de Pan Caliente tiene capacidad para 21 personas y funciona todos los días del año. Abrió en 2004. Por este lugar pasan anualmente entre 2.500 y 2.800 peregrinos, que al llegar dejan un donativo de 6 euros. Por este precio tienen derecho a cama, ducha de agua caliente y fría, frigorífico, lavadora… Marzo, abril y mayo son los meses en los que más visitas recibe de usuarios de todos los lugares del mundo: Canadá, Sudáfrica, Alemania, Francia, Suecia, Italia…
Sus encargados explican que el edificio pertenece a la Confederación Hidrográfica del Guadiana, lo gestiona el Ayuntamiento y lo utiliza la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, a la que se ha cedido por cinco años.
«¿Quién tiene la potestad para pedir de una vez que limpien y adecenten el entorno?», se preguntan los que diariamente pasan por el Molino de Pan Caliente.
Fuente: Diario HOY