El destrozo que ha sufrido el miliario ‘Correo’, el más emblemático del Camino de Santiago por la Vía de la Plata, ha dejado en evidencia la fragilidad de este patrimonio, que en esta provincia no parece estar tan valorado como en otras, como en la de Salamanca en donde la calzada romana de la Vía de la Plata está protegida desde 1932, y se esfuerzan en recolocar los miliarios que no están en su ubicación original.

Desde hace bastantes años la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata de Cáceres viene denunciando la necesidad de reponer los miliarios en su sitio o hacer reproducciones de los que faltan. Esta Asociación se lamenta de que de los algo más de 100 hitos de piedra de la Vía de la Plata, sólo unos seis están en su emplazamiento original. La gran mayoría han sido movidos de su emplazamiento para colocarlos en paredes de iglesias, rellenar espacios en cercados o separar términos municipales o de diócesis. A muchos estudiosos les llama la atención el que algunos miliarios están en escombreras o tirados en los cauces del algún río, o que cerca de Valdesalor existan un total de cuatro de estas columnas que son usadas para sujetar la techumbre de una caballeriza. Uno de los ejemplos de mayor desidia con el patrimonio tuvo lugar en la ciudad de Cáceres, cuando el presidente de la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata, Juan Gil, localizó en 1999 el miliario de Cáceres, que era utilizado como parte de una vieja presa en la Ribera del Marco; estaba en un antiguo molino del siglo XVIII, en las traseras de la Casa-museo Pedrilla. Poco después la gran piedra desapareció sin saberse aún dónde fue a parar, cuando la Asociación había pensado que el Ayuntamiento se había hecho cargo de ella.

Según figura en tratados de historia la calzada romana de la Vía de la Plata se comenzó a construir en el año 39 a. de C., por orden del emperador Augusto, para unir Mérida con Astorga. En total era una calzada de 463 kilómetros con una anchura que oscilaba entre los cuatro metros y medio a seis metros.

Los romanos calcularon que la Vía de la Plata se podía recorrer en 15 jornadas (una media de 31 kilómetros cada día). Como era su costumbre pusieron los miliarios al borde de la carretera para medir las distancias. Los miliarios son columnas de piedra hechas de una sola pieza, con dos metros de altura y de 40 a 60 centímetros de diámetro, con una base cuadrada que iba enterrada. Se colocaban cada mil pasos militares. En la parte superior de la columna figuraba el nombre del emperador que lo mandó colocar, y en la parte inferior el número que tenía. Cada 25 ó 35 miliarios en la calzada había una mansio, un pequeño núcleo de población en donde se podía descansar y cambiar las caballerías. En esta provincia había una mansio en Casas de Don Antonio, Cáceres, cerca de Garrovillas de Alconétar, en Galisteo, Cáparra y en Baños de Montemayor.
Mérida era el kilómetro 0 de la Vía de la Plata, el miliario número 19 estaba en Alcuéscar, el 28 es el miliario ‘Correo’, el 46 era el de Cáceres que apareció …y desapareció, el 52 estaba en Casar de Cáceres, el 103 en Carcaboso y el 110 Junto al Arco de Cáparra.

En Extremadura aún se está a tiempo de recolocar los miliarios que por ahora están localizados, muchos de los cuales se encuentran tirados en el campo cerca de la calzada romana. Es tiempo de que deje de ser realidad lo que ha denunciado la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata de Cáceres, «en los últimos 20 años la Vía de la Plata se ha deteriorado más que en los 2.000 años anteriores.

Fuente: HOY

jesuspalacios
kkezman@hotmail.com

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