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Michel Such, afincado en Arlés (Francia), logró la compostela número 200.000 de este año; inició la ruta jacobea en el 2011 y la fue completando por etapas.

«No me lo creía. Es todo un cúmulo de casualidades», comentó Michel Such, el peregrino 200.000 del año, que realizó el Camino Francés junto a su mujer, Jenevieve Bertreux. La «caballerosidad» hizo que fuera él y no ella la que se llevará el reconocimiento de ser el peregrino del récord, ya que Michel le propuso ser la primera en conseguir la ansiada compostela. La peregrinación de Michel y Jenevieve está rodeada de anécdotas desde el minuto uno del Camino. Los 1.600 kilómetros que separan la ciudad francesa de Arlés comenzaron a recorrerse en el 2011, después de que Michel accediera a su jubilación. «Era algo que teníamos en mente desde hace años y, cuando me jubile, llegó el momento». El Camino lo hicieron en varias etapas. Este año realizaron el último tramo desde León a Santiago, «unos kilómetros en julio y ahora, desde el día 8, el resto a Santiago». De la ruta francesa recuerdan la etapa de Burgos a León «como la menos agradable; hay gente que prefiere no hacerla, pero nosotros la hicimos toda» y la más dura «fue la de los Pirineos, que llovía y había mucha nieve, pero fue increíble».
Michel y Jenevieve llegaron a las cinco de la tarde del lunes al Monte do Gozo, pero «habíamos hecho muchos kilómetros y estábamos agotados, así que nos quedamos a descansar». A la mañana siguiente (por ayer) decidieron madrugar para llegar a la Misa del Peregrino y cumplieron su deseo. A las diez de la mañana estaban en la puerta de la Oficina del Peregrino y solo quince minutos después pasaban a formar parte de la historia de las peregrinaciones compostelanas. «Enredamos un poco en la puerta [risas], el Apóstol estaba reteniéndonos», bromea Michel. Al confirmarse que se trata del peregrino 200.000, Michel fue agasajado con un libro del Códice Calixtino y con una comida en el restaurante principal del Hostal dos Reis Católicos y fueron recibidos por el deán de la Catedral Segundo Pérez y Nava Castro, director de Turismo de Galicia. Después sus nombres fueron mencionados en la Misa del Peregrino.
Otra circunstancia especial que rodea la peregrinación del matrimonio francés es el hecho de que una talla en madera del Apóstol Santiago forma parte de la decoración de su hogar desde que el abuelo de Jenevieve se la regalara hace años después de realizar un viaje turístico a Santiago. «Es curioso, pero siempre pensamos que algún día iríamos a Santiago», comentó Jenevieve. Michel nació en un «pequeño pueblo cercano a Valencia», pero la emigración de sus padres le llevó desde pequeño a Arles. «Fui a cursos y aprendí castellano porque me gustaba». Al llegar a la meta ambos reconocen que «sientes una paz interior difícil de describir», comenta Michel, «durante el Camino te sientes pleno. Es una experiencia reconfortante». Tanto que «no vamos a parar aquí. Mañana [por hoy] seguiremos hasta Fisterra» y para los próximos años ya tienen pensado hacer otro de los caminos de Santiago. «Haremos la ruta de la Plata», comenta Michel. La idea es salir desde Sevilla y, como ahora, hacerla en etapas «no importa el tiempo, tenemos todo el tiempo del mundo», comenta Jenevieve. Lo que sí tienen claro es que «aprovecharemos el tiempo de frío. No nos molesta la lluvia o la nieve; pero con calor no es buena idea», apostilla Michel.

«Durante el Camino sientes una paz interior difícil de describir»

Fuente: La Voz de Galicia

jesuspalacios
kkezman@hotmail.com

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